miércoles, 14 de octubre de 2009

JESÚS REVELA A DIOS MISERICORDIOSO, NO LEGALISTA

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este miércoles de la 28ª. semana del Tiempo Ordinario.

Evangelio según San Lucas 11,42-46.

Pero ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!". Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: "Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros". El le respondió: "¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!

COMENTARIO

No es que Jesús rechace las leyes. De hecho, él y sus discípulos se mantienen dentro de la estructura legal del judaísmo y por lo tanto, no descuidan sus ritos. Lo que Jesús denuncia es la hipocresía de un cumplimiento externo, rigorista, que no nace de la auténtica relación de justicia ni de amor a Dios ni a los demás.

Los fariseos pretenden mostrarse como perfectos cumplidores de las prescripciones legales y por eso buscan los primeros puestos y el aplauso de los otros. Su religión es insincera porque su motivación interior es la búsqueda de sí mismos; es la autosuficiencia del que se cree perfecto y superior a los demás.

El fariseo ha olvidado que no se trata del frío cumplimiento de leyes lo que nos identifica con la santidad de Dios, sino que la verdadera relación y alianza divina, consiste en recibir ese don de Dios para traducirlo en la autenticidad de la justicia, de la solidaridad y del reconocimiento igualitario de los otros.

La imagen del dios legalista, rigorista, inhumano, vigilante, retributivo que los maestros de la Ley han creado con su conducta y enseñanza, está lejos del Dios del Reino, del Dios revelado, del Dios de la alianza, que es amor, perdón, misericordia y ternura infinitas para con hombres y mujeres.

Servicio Bíblico Latinoamericano
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martes, 13 de octubre de 2009

¡LA PUREZA INTERIOR RESULTA DEL AMOR A LOS DEMÁS!

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio que la Iglesia nos propone para hoy martes de la 28ª. semana del tiempo ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 11,37-41

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer. Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.

COMENTARIO

-Un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. Jesús era "invitado" a menudo y Él aceptaba.

Veremos que no por eso se sometía a todas las costumbres sociales o religiosas de la época.

-El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.

Había que lavarse las manos antes de ponerse a la mesa (Marcos 7, 2). Esa ablución ritual tenía mucha importancia para los doctores de la Ley. Era necesario hacer ese gesto para ser considerado como persona verdaderamente piadosa. Ahora bien, Jesús la omite (Mateo 15, 2O), y sus discípulos lo siguen (Mateo 15, 2). He ahí que la comida empieza ya por una tensión, un conflicto:

Jesús no está de acuerdo con la postura tomada por su anfitrión y a éste le choca la actitud desenvuelta de Jesús.

Pero, evidentemente, Jesús lo ha hecho exprofeso; y explicará por qué no quiso hacer ese gesto.

-¡Así son ustedes los fariseos!, purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.

¿Quién es "puro" delante de Dios? Para los fariseos, es puro el que practica minuciosamente las prescripciones rituales. Para Jesús, es puro aquel cuya conciencia es pura: lo que ensucia al hombre no es el polvo, sino el "robo y la maldad".

Jesús va directamente a lo esencial.

Jesús opone la religión "exterior" de los fariseos a la religión "del corazón" la única que agrada a Dios. (Lc 6, 45; 10, 27; 12, 34; 21. 34; 24, 25; 16, 15). En todos estos pasajes se trata del "corazón". En toda la Biblia el corazón es el "centro profundo del hombre": más allá de los impulsos superficiales y ocasionales hay en nosotros una especie de opción decisiva que constituye verdaderamente nuestra personalidad y que las ciencias humanas llaman hoy "el proyecto fundamental del hombre"... un poco como en la expresión corriente "lo que me embarga el corazón".

Esto es lo que cuenta para Dios.

¿Cuál es mi opción, mi proyecto fundamental? ¿Qué es lo que quiero más hondamente?
-¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Dios no es solamente el creador de las cosas visibles exteriores, es también, y ante todo, el que ha hecho el corazón humano, la conciencia.

A invitación del mismo Jesús, convendría que cada vez estuviera yo más atento a lo que pasa en este "interior" profundo.

Y rehusando lavarse las manos en la casa de ese fariseo Jesús quería acentuar esto: es desconocer a Dios el hecho de dar tanta importancia a la pureza exterior... siendo así que lo que cuenta es la pureza "interior"... Pero veamos ¿qué es esta pureza interior?

-Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.

¡La pureza interior es el resultado del amor a los demás! ¡El amor fraterno y la limosna hacen puro nuestro corazón! Confesemos que no esperábamos esta definición de la pureza. El proyecto fundamental del hombre es amar. El término "limosna" no debe engañarnos. Como ocurre con el término "caridad", que hoy es desvalorizado y rechazado por muchos. Pero no debemos detenernos en las palabras. Es la realidad lo que cuenta y Lucas lo ha tratado muchas veces como un tema importante: Lucas 12, 33; 16 9; 19. 8; Hechos 9. 36; 10, 2-4-31; 11, 29; 24, 17.

Escuchemos de nuevo esa frase sorprendente, y tomémosla muy en serio: "daos como limosnas...", y todo será puro para vosotros.

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2
EVANG. DE PENTECOSTES A ADVIENTO
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 226 s.
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