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viernes, 18 de octubre de 2013

Lucas, el evangelista de los pobres y los pecadores arrepentidos

¡Amor y paz!

El autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, en el que se narran los orígenes de la vida de la Iglesia hasta la primera prisión de Pablo en Roma es San Lucas.

Posiblemente escribió entre 70AD y 80AD. Probablemente en los dos años que San Pablo estuvo preso Cesarea (Hechos 20, 21). Se destaca como evangelista y como historiador.

Lucas recibió la fe alrededor del año 40. Habrá conocido a Pablo en Antioquía. Ninguno de los dos conocieron a Jesús durante su vida en la tierra. Sin embargo Lucas supo escribir cuidadosamente guiado por el Espíritu Santo, lo que escuchó de los testigos oculares. Es el único que narra la infancia de Jesús y el que trata más sobre la Virgen María. Quizás porque ella misma le instruyó en Éfeso.

Lucas escribe para el mundo gentil. Resalta el aspecto universal de la redención. La predicación a todas las naciones, comenzando por Jerusalén (Cf Lc. 24, 46-47). Él está consciente de los peligros de la legalidad judía, las herejías y la frivolidad pagana. Su Evangelio muestra una atención especial hacia los pobres, los pecadores arrepentidos y hacia la oración (www.coraznes.org).

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes en que celebramos la fiesta de San Lucas Evangelista.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 10,1-9. 
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Comentario

Que Lucas haya sido compañero inseparable de Pablo y colaborador suyo en la obra de evangelización, él mismo nos lo muestra con clara evidencia, no para gloriarse, sino para decir, sencillamente, la Verdad, tal cual es. Escribe: “Bernabé y Juan, por sobrenombre Marco, se separaron de Pablo y embarcaron para Chipre, y nosotros zarpamos para Troas” (Hch 16,8-11); después de lo cual describe detalladamente su viaje, su llegada a Filipos, su primer discurso… Y relata por orden todo el viaje que hizo con Pablo, del cual señala con gran cuidado las circunstancias del mismo… Porque Lucas estuvo presente en todas, las ha podido relatar con detalle –no podemos encontrar en él ni mentira ni orgullo, porque todos estos hechos eran patentes…

Que Lucas haya sido no solamente el compañero sino también el cooperador de los apóstoles, sobre todo de Pablo, lo dice claramente en sus epístolas: “Dimas me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica, Crescencio a Galacia, Tito a Dalmacia, tan sólo Lucas está conmigo” (2Tm 4,11). Todo ello es una prueba de que Lucas ha estado siempre unido a Pablo y de manera inseparable. Igualmente en la epístola a los Colosenses, se lee: “Lucas, el médico amado, os saluda” (Col 4,14).

Por otra parte, Lucas nos ha dado a conocer muchos rasgos del Evangelio, y de los más importantes…Y también, nadie sabe si Dios lo ha hecho con el fin de que muchos rasgos del Evangelio hayan sido revelados sólo por Lucas, precisamente con el fin de que todos den su asentimiento a lo que él mismo da, seguidamente, en las actas y la doctrina de los apóstoles, y así, manteniendo inalterada la norma de la verdad, todos puedan ser salvados. De esta manera el testimonio de Lucas es verdad, la enseñanza de los apóstoles queda manifiesta, sólida, y no esconde nada… Estas son las voces de la Iglesia, de donde toda la Iglesia saca su origen. 

San Ireneo de Lyon (c.130-c.208), obispo, teólogo y mártir
Contra las herejías, III, 14-15; SC 34
©Evangelizo.org 2001-2013

sábado, 26 de enero de 2013

Muchos aún no conocen a Dios: ¡démoslo a conocer!



¡Amor y paz!

Jesús designa a 72 discípulos y les pide que sean libres frente a los bienes materiales. Por eso condena la codicia y acumulación, como garantía de seguridades falsas para su vida.

El Señor no solo habló para los discípulos y las gentes de su época, sino que lo hace para todos y cada uno de nosotros. Así que debemos descubrir y llevar a cabo nuestra misión. Si realmente nos encontramos continuamente con Cristo, no podemos guardarlo para nosotros mismos: debemos llevarlo a los demás.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado en que celebramos la Memoria de Santos Timoteo y Tito, obispos, compañeros de San Pablo.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 10,1-9.

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.

Comentario

Sabemos que el Señor busca obreros para su mies. Él mismo nos lo dijo en su Evangelio: “La mies es mucha y los obreros pocos…” Y cuando dice “es mucha” no se refiere sólo a aquel momento y a aquellos caminos de Palestina por los que peregrinaba durante su vida terrena, sus palabras valen para nuestro tiempo. Dios espera obreros que lleven el Evangelio a los hombres. Dios necesita corazones que lo conozcan, lo amen y lo anuncien a los demás.

Por ello, debemos rezar constantemente por las vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y consagrada. Debemos pedir por los que ya siguen a Cristo en ese camino y para que otros muchos respondan generosamente a la llamada de Dios. Pero esto no basta, cada cristiano puede responder también al envío del Señor para ser misionero según su condición de vida.

Hay muchas personas que en lo más profundo de su ser esperan a Dios; que esperan una orientación que sea luz, que indique el camino, una palabra que les dé nueva esperanza. Dios quiere servirse de hombres que le digan “Sí Señor, estoy dispuesto a ser tu obrero en esta mies, estoy dispuesto a ayudarte para que tu amor llegue a todos los hombres”.

Autor: Regnum Christi

jueves, 30 de septiembre de 2010

¡Hay muchos por evangelizar, pero muy pocos evangelizadores!

¡Amor y paz!

Una encuesta publicada este miércoles por el New York Times da cuenta que los estadounidenses son un pueblo profundamente religioso, pero también profundamente ignorante en religión.

En efecto, investigadores del Pew Forum on Religión and Public Life (Foro Pew sobre Religión y Vida Pública) llamaron por teléfono a más de 3.400 estadounidenses y les formularon 32 preguntas sobre la Biblia, el Cristianismo y otras religiones del mundo, figuras religiosas famosas y los principios constitucionales que rigen la vida pública.

La mitad de las personas encuestadas respondió las preguntas de forma incorrecta y muchos fallaron incluso en las respuestas sobre su propia fe.

Los que obtuvieron la mayor puntuación fueron los ateos y los agnósticos, así como dos minorías religiosas: los judíos y los mormones.

Dice la nota del NYT que miembros del clero que están preocupados de que sus feligreses saben poco sobre los fundamentos de su propia fe, sin duda se horrorizan por algunos de estos hallazgos:

  • 53% de los protestantes no pudieron identificar a Martín Lutero como el hombre que inició la reforma protestante.
  • 45% de los católicos no sabía que la iglesia enseña que el pan y el vino consagrados en la sagrada Comunión no son sólo símbolos, sino que en realidad se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
  • 43% de los Judíos no sabía que Maimónides, una de las principales autoridades rabínicas y los filósofos, era judío.

Todo esto lo traigo a colación a propósito de que, al designar a otros 72 discípulos y enviarlos a evangelizar, Jesús les pide que oren para que Dios envíe más obreros a su mies, ya que esta es abundante y los obreros son pocos.

Son muchísimos los que hoy, a pesar de tantos avances en las comunicaciones, no están evangelizados y, más sorprendente aún, son los ateos los que más conocen sobre religión.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Jueves de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 10,1-12.

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: '¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'. Les aseguro que en aquel día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Comentario

a) Jesús se hace ayudar en su misión. Esta vez elige y envía a 72 discípulos (según algunos códices son 70: no importa mucho la diferencia) para que vayan de dos en dos a prepararle el camino.

Ante todo quiere que recen a Dios, pidiéndole que envíe obreros a recoger la cosecha, porque "la mies es mucha y los obreros pocos". Es hermosa la comparación de los braceros que trabajan en la siega. En otras ocasiones, Jesús habló de los pescadores que recogen una gran redada de peces.

A estos misioneros les da unos consejos parecidos a los que daba el miércoles de la semana pasada a los doce: sin alforjas ni sandalias, sin entretenerse por el camino saludando a uno y a otro, dispuestos a ser bien acogidos por algunos, y también avisados de que otros los rechazarán. Ellos, con eficacia y generosidad, deben seguir anunciando que el Reino de los cielos está cerca.

b) ¡Poneos en camino! La invitación va ahora para nosotros, para tantos cristianos, sucesores de aquellos 72, que intentamos colaborar en la evangelización de la sociedad, generación tras generación. Todo cristiano se debe sentir misionero. De forma distinta a los doce y sus sucesores, es verdad, pero con una entrega generosa a la misión que nos encomiende la comunidad.

Los que nos sentimos llamados a colaborar con Dios en la salvación del mundo, haremos bien en revisar las consignas que nos da Jesús:

- tenemos que rezar a Dios que siga suscitando vocaciones de laicos comprometidos, de religiosos, de ministros ordenados, para que se pueda realizar su obra salvadora con los niños, los jóvenes, la sociedad de nuestro tiempo, los mayores, los enfermos, los pueblos que no conocen a Cristo; ante todo, rezar, porque es Dios quien salva y quien anima a la Iglesia misionera;

- se nos avisa que vamos "como corderos en medio de lobos": no nos han prometido que seremos acogidos por todos;

- no debemos llevar demasiado equipaje, que nos estorbarla; un testigo de Jesús (la Iglesia) debe ser sobrio y mantenerse libre, para poder estar más disponible para la tarea fundamental;

- el encargo es tan urgente que no podemos perder el tiempo por el camino, en cosas superfluas: ciertamente no nos está diciendo Jesús que no saludemos a los demás: él, que siempre tenía tiempo para atender a todos; sino que no nos perdamos por caminos laterales, porque es urgente la tarea principal;

- lo importante es que vayamos anunciando: "está cerca de vosotros el Reino de Dios", y comunicando paz a las personas;

- si nos rechazan, tampoco tenemos que hundirnos, ni tomarnos la justicia por nuestra mano, condenando a derecha e izquierda: ya se encargará Dios, a su tiempo, del juicio.

Jesús nos dice día tras día: ¡Poneos en camino!, id, anunciad que el Reino de Dios está cerca. Sin pereza, con sencillez, con ánimo gratuito y no interesado, con serenidad en las dificultades, alegres por poder colaborar en la obra salvadora de Dios, como mensajeros de su paz.

J. Aldazábal
Enséñame tus caminos 6
Tiempo Ordinario. Semanas 22-34
Barcelona 1997. Págs. 128-132

www.mercaba.org