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martes, 6 de septiembre de 2016

Pasó la noche orando y de día llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este martes de la 23ª semana del tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

Evangelio según San Lucas 6,12-19. 
Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. 
Comentario

En estas duras circunstancias de confrontación entre Jesús y los fariseos y letrados, aquél sube al monte, lugar por excelencia de encuentro del hombre con Dios para orar durante toda la noche, como Moisés lo hizo en su día (Éx 34,2). Una larga noche de reflexión en presencia de Dios antes de tomar la decisión de elegir a los doce, a la vista de la obcecación de fariseos y letrados, que no aceptan su mensaje liberador. Jesús, con esta elección, sienta las bases para la constitución del nuevo Israel o pueblo de Dios, cimentado sobre doce discípulos, como el antiguo lo estaba sobre los doce patriarcas. En este momento crucial de la historia de la salvación, Jesús entra en comunión con Dios.

Estos doce son elegidos por Jesús, en primer lugar, como discípulos, que tienen que aprender el modo de vida de su maestro y darle su adhesión, o lo que es igual, creer en él. Después serán apóstoles o enviados para continuar su misión liberadora. De la lista de doce resalta el primero, Simón, al que Jesús le pone el sobrenombre de Pedro (=Piedra), por su obstinación y su especial dificultad para entender el camino de servicio hasta la muerte emprendido por Jesús, y el último, Judas Iscariote (nombre de difícil interpretación: “hombre de falsedad”, “hombre de la aldea de Kariot” o sicario, perteneciente a un grupo de zelotes que llevaban una daga o cuchillo con el que realizaban asesinatos selectivos de los colaboracionistas con el pueblo romano).

Este Judas, el traidor, se distingue del otro discípulo llamado también Judas, y que representa a la parte de Israel fiel a Jesús. De los demás discípulos poco más sabe Lucas; entre ellos se encuentra Simón, apellidado el fanático, probablemente del grupo de los zelotes, grupo que pretendía implantar una teocracia en Israel acabando con la dominación romana. Entre los doce hay dos parejas de hermanos: Simón y Andrés, Santiago y Juan; a estos últimos el evangelista Marcos los llama “Boanerges” o “truenos”, por su celo desmedido y su espíritu autoritario, unido a la ambición de poder. La labor de Jesús para con este grupo tan heterogéneo será difícil y dura hasta hacerles comprender su camino de mesías que, para comunicar la vida definitiva, se entrega hasta la muerte.

No serán éstos los únicos discípulos, pues, al bajar del monte con los doce, Jesús se encuentra con otros muchos e incluso con una gran muchedumbre venida no sólo del país judío y de Jerusalén, la capital, centro de la institución, sino también de la diáspora (Tiro y Sidón). El nuevo pueblo de Dios no estará formado ya por sólo judíos; también los paganos formarán parte de él.

Servicio Bíblico Latinoamericano 2004 

martes, 9 de septiembre de 2014

Oremos siempre, pero más para tomar grandes decisiones

¡Amor y paz!

La oración es el abono para la planta de la fe. Sin ella, la fe se marchita. Sin la fe no nos podemos comunicar con Dios y sin la comunicación con Dios nuestra vida espiritual se debilita y pierde su rumbo.

Por eso, Jesús nos da ejemplo de oración. Lo hace todos los días, en el día o en la noche. Está en permanente sintonía con Dios y esa comunicación se intensifica cuando debe tomar decisiones importantes. El Evangelio nos cuenta hoy que el Señor oró toda la noche y al día siguiente eligió a sus discípulos.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en ese martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 6,12-19. 
En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. 

Comentario

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús que va a elegir a doce discípulos, pero antes pasa toda la noche en oración, comunicándose con el Padre. Con estos doce apóstoles Jesús quiere conformar un «nuevo pueblo» en el que se van a cumplir las promesas de Dios anunciadas en el Antiguo Testamento.

La elección de estos doce apóstoles la hace Jesús en un momento clave de su ministerio: hasta ahora Lucas ha hecho varias constataciones de las enseñanzas de Jesús en diferentes lugares de Galilea, probablemente muchos ya lo siguen, pero ahora va a tener lugar el anuncio de un plan específico, concreto, para todo el que se arriesgue a seguirle.

Hoy celebra la liturgia a San Pedro Claver  que se definía a sí mismo con estas palabras: “yo Pedro Claver, esclavo de los negros para siempre”.

En el puerto de la actual Cartagena, en Colombia, se vendían y se compraban por miles los esclavos traídos de África para trabajar en las grandes propiedades de los terratenientes de la época. Durante cuarenta años se convirtió en apóstol de los esclavos negros. Carecía de la comprensión y el apoyo de los hombres, pero Dios le dio una fuerza y perseverancia heroica.

Muchos, aun entre los que se sentían molestos con la caridad del padre Claver, sabían que hacia la obra de Dios siendo un gran profeta del amor evangélico que no tiene fronteras ni color. Se dice que llegó a catequizar y bautizar a más de 300,000 negros. El santo fue acusado de ser indiscreto con su interés por los esclavos y de haber “profanado” los Sacramentos al dárselos a criaturas que apenas tienen alma, como afirmaban algunos.

S. Pedro Claver es un ejemplo para nosotros hoy día, pues sigue existiendo el trato discriminatorio e inhumano contra nuestros hermanos negros, por ejemplo con los que intentan por todos los medios entrar en Europa para conseguir un poco más de bienestar: nadie puede contar cuántos han naufragado y desparecido en el mar , en el intento.

Carlos Latorre
Misionero Claretiano

ciudadredonda.org