SOBRE EL AMOR EN LA FAMILIA

Encuentre aquí (columna de la izquierda - Mensajes del Papa) el texto completo de la Carta Apostólica 'Misericordia et Mísera'

domingo, 23 de octubre de 2016

¿No podía ser librada de sus cadenas el día sábado?

Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este lunes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario.

Dios nos bendice...

Evangelio según San Lucas 13,10-17.  
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: "Mujer, estás curada de tu enfermedad", y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: "Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado". El Señor le respondió: "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?". Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía. 
Comentario

En el evangelio de hoy, detengámonos en un punto que puede parecer accidental pero que es clave. ¿Qué objeta el jefe de la sinagoga? ¿Tenía él razón, después de todo?

Si miramos el "desatar" a esta pobre mujer como un "trabajo", el jefe de la sinagoga tenía razón. Y si Cristo obró como obró, no fue para desobedecer el precepto del sábado sino para mostrar su sentido. Eso es lo que queremos destacar.

El sábado era el día para dar la gloria a Dios. El ocio no tenía en la intención original sólo el objetivo negativo de "frenar la producción", como diría un economista. Su propósito es instrumental: es una herramienta que quiere conducir al pueblo a aspirar el aroma de la libertad, es decir, a reconocerse como pueblo liberado, y por lo tanto, a gozarse en la vida nueva que le ha regalado su Liberador.

Cristo, pues, no está disfrutando la desobediencia al sábado, sino mostrando su sentido. Sábado tenía que significar liberación y por eso no cabe volverlo pretexto para nuevas cadenas.

http://fraynelson.com/homilias.html.







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