jueves, 21 de marzo de 2013

'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás': Jesús


¡Amor y paz!

En la sociedad de lo desechable, todo parece ser susceptible de cambio. Como que nada permanece. Antes lo único que se cambiaba fácilmente eran los bombillos y las cuchillas de afeitar. Hoy, casi todo: el nombre o el apellido, el color de la piel, el cónyuge, la nacionalidad, la religión, el partido político y… un largo etcétera. Cualquiera cambia de opinión ante un discurso bien contado y novedoso. Todo se torna relativo.

También se ha perdido en nuestra época el valor de la palabra empeñada. Antes bastaba que alguien diera su palabra para establecer una especie de contrato que garantizaba que lo prometido sería cumplido, sin necesidad de un documento escrito. Pero muchos logran burlar o desconocer también incluso lo pactado mediante escritos. Estamos en el reinado del relativismo y la postración de la fidelidad.

¿Qué tiene que ver esto con el evangelio de hoy? Todo. Jesús asegura que quien sea fiel a su palabra no morirá jamás.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves de la V semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 8,51-59. 
Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás". Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?". Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría". Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?". Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy". Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.
Comentario

Uno de los grandes problemas de nuestro mundo moderno es la falta de fidelidad. Con una facilidad asombrosa nos cambiamos de marca, de automóvil, de trabajo, etc. Esto se extiende a la vida matrimonial en donde, muchas parejas (incluso cristianas) desde el momento de su matrimonio ya consideran la posibilidad del divorcio olvidándose de las promesas ante al altar.

Igualmente, muchos hermanos, con facilidad se dejan conducir por doctrinas extrañas olvidándose de las promesas bautismales y del credo que durante años han recitado en la Eucaristía. Y es que ser fiel no es fácil, implica en ocasiones arriesgarlo todo.

Ser fiel a la palabra de Dios, sobre todo en cuestiones sociales, en nuestro testimonio diario, o en la vida matrimonial puede implicarlo todo… incluso la misma vida, como en el caso de Jesús. Si algo se valora de un servidor es que éste sea “fiel”, que sea capaz de sostener la palabra dada aun a costa de la propia vida. Para ellos, para los que han sido fieles, Jesús promete la vida que no acaba Jamás. Preparémonos para reafirmar nuestras promesas bautismales en la vigilia de Pascua.

Que el Señor sea luz y lámpara para tu camino.
Como María, todo por Jesús y para Jesús
Pbro. Ernesto María Caro

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